El cabello es un componente esencial de nuestra imagen. Por ello, su pérdida puede originar situaciones de angustia que alteren nuestra autoconfianza. Además, la pérdida de cabello se ha interpretado como un molesto signo de madurez, aunque son muchas las personas jóvenes que padecen este trastorno.
La alopecia, término médico que se le da a la calvicie, puede comenzar desde los 18 o 20 años de edad y sus manifestaciones iniciales suelen afectar a las primeras líneas de pelo, dando lugar a las llamadas “entradas” y/o a la zona de la coronilla.
La técnica definitiva y más satisfactoria para el manejo de la alopecia es la del microinjerto folicular de cabello natural.
Procedimiento
Esta consiste en extraer cabello del propio paciente de las zonas laterales o de la nuca donde nunca cae (porque así esta determinado genéticamente) y colocarlo en las zonas afectadas. Este tratamiento es bajo anestesia local y sedación superficial, es indoloro y se maneja en forma ambulatoria.
Recuperación
Al inicio el cabello injertado cae, ya que lo que se injerta son los bulbos capilares (similar a sembrar la semilla de una planta en terreno fértil).
Posteriormente, el cabello natural y definitivo comienza a crecer en tres a 5 meses a un ritmo de 1 cm al mes.
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